Amigos, Christopher Nolan lo volvió a hacer.
Esta es apenas la segunda vez en mi vida que una película de Nolan consigue hacerme llorar. Sinceramente, no esperaba que La Odisea de Christopher Nolan fuera a provocarme algo así, pero sucedió.
Y no fue solamente por su tamaño, por sus imágenes o por todo lo que representa llevar una historia como esta al cine. Fue por la forma en la que Nolan consigue convertir una epopeya que todos creemos conocer en algo cercano, doloroso y profundamente humano.
Estas son mis primeras impresiones, sin spoilers.
Christopher Nolan toma una epopeya y la hace todavía más grande
La Odisea ya era una historia épica mucho antes de que existiera el cine. Estamos hablando de una de las grandes obras de la literatura griega, escrita hace casi 3.000 años y atribuida a Homero.
Es una historia que ha atravesado generaciones, culturas y formas distintas de contar relatos. Por eso, llevarla al cine no era una tarea sencilla. Mucho menos intentar hacerla sentir nueva.
Pero Nolan consigue enaltecer algo que ya era enorme.
Toma toda esa mitología griega, sus criaturas, sus peligros y sus grandes conflictos, y la traslada a la pantalla con una fuerza impresionante. No intenta reducir la historia ni convertirla en una aventura convencional. La presenta como lo que realmente es: una auténtica epopeya.
Y aun así, consigue hacerla parecer todavía más grande.
El viaje del héroe en su máxima expresión
Para mí, La Odisea es el gran viaje del héroe llevado a su máxima expresión.
No hablamos únicamente de un personaje que atraviesa lugares peligrosos o que debe enfrentarse a criaturas mitológicas. Hablamos de alguien que cambia durante el camino, que pierde cosas, que se rompe, que sigue avanzando y que nunca olvida cuál es el verdadero motivo de su viaje.
Ese recorrido está lleno de obstáculos, pero también de sentimientos muy grandes. La película puede pasar de la oscuridad al triunfo, de la felicidad a la pérdida y de la esperanza al miedo sin dejar de sentirse parte de una misma aventura.
Nolan entiende perfectamente que un viaje no se vuelve épico solamente por su duración o por los enemigos que aparecen en el camino. Se vuelve épico por todo lo que el protagonista tiene que sacrificar para llegar hasta el final.
Terror, acción, drama y grandes actuaciones
Una de las cosas que más me sorprendió es la cantidad de emociones y géneros que conviven dentro de la película.
Hay grandes actuaciones, escenas de acción, momentos dramáticos y secuencias de verdadero terror. La mitología griega siempre ha tenido una parte oscura y Nolan no intenta suavizarla.
Los peligros se sienten reales. Las criaturas no están ahí únicamente para crear imágenes espectaculares. Cada encuentro tiene consecuencias y cada nueva prueba aumenta el peso del viaje.
También hay pérdida, felicidad, triunfalismo y momentos capaces de golpearte emocionalmente cuando menos lo esperas.
La película es enorme, pero no se siente vacía. Detrás de todo el espectáculo existe una historia con un corazón muy claro.
El verdadero motivo del viaje
Por encima de las batallas, los monstruos y la mitología, La Odisea habla sobre algo mucho más sencillo: recuperar a tu familia y volver junto a un ser querido.
Eso es lo que hace que la historia funcione incluso después de casi 3.000 años.
Todos podemos entender lo que significa extrañar a alguien. Todos podemos comprender el deseo de regresar a casa, aunque el camino parezca imposible.
Cuando una película consigue conectar una aventura de esta magnitud con un sentimiento tan humano, el resultado puede ser muy poderoso. Ahí fue donde Nolan terminó por ganarme.
La acción impresiona y la mitología resulta fascinante, pero lo que realmente permanece es esa necesidad de volver, de recuperar lo perdido y de reencontrarse con las personas que amas.
Hacer esta película también debió de ser una odisea
Me parece una auténtica locura que Christopher Nolan se haya atrevido a realizar una película como esta.
No solamente por la magnitud de la producción, sino por la responsabilidad de adaptar una obra tan importante. Era muy fácil que todo quedara reducido a un espectáculo gigantesco sin emoción o a una adaptación demasiado solemne.
Sin embargo, Nolan encuentra un equilibrio entre la grandeza de la historia y los sentimientos de sus personajes.
Estoy seguro de que realizar esta película también fue toda una odisea para él. Pero vaya que valió la pena.
¿La película del año?
Todavía estoy procesando muchas de las cosas que sentí mientras la veía.
Solamente puedo decir que Christopher Nolan volvió a sorprenderme y consiguió emocionarme de una manera que no esperaba.
La Odisea tiene acción, terror, drama, grandes interpretaciones y algunos de los sentimientos más universales que puede contar una película. Pero, sobre todo, tiene un enorme corazón.
No sé cómo decirlo de otra manera: para mí, es la película del año.
No se la pierdan.
Artículo escrito a partir de mis primeras impresiones sobre La Odisea. Puedes ver el vídeo original en mi canal de Instagram.


